A mí tío y padrino

Querido Juan:

Que rápido te has ido, todavía no acabamos de creernos que no hayas podido ganar esta batalla, que no vayas a estar más entre nosotros y hayas emprendido el camino hacia el Padre, a volver a estar con tus padres y seres queridos a los que nos dirigimos sin verlos, desde nuestro amor incondicional. Como me dijo estos días un gran amigo “seguro que ahora os escuchará perfectamente”. Pues por eso te escribo, para que me leas y me oigas.

Mis padres te eligieron para que fueras mi padrino y no puedo estar más orgulloso de esa decisión. Te recuerdo en cada una de las celebraciones, siempre en la distancia,  apoyado en tu cacha, siempre…. sonriendo. Y ahí te seguiré viendo cada día, en la distancia, con tu sonrisa. Ahora toca sentirte de otro modo, ya no te podré abrazar y besar. Recuerdo cuando te propuse ser mi padrino de confirmación y me dijiste que sí, dudaban de si serías capaz, si entenderías. Cuando me adentré en el pasillo y encontré tu sonrisa, tu mano sobre en mi hombro y caminamos juntos henchidos,con la mirada alta, altaneros y mi corazón loco de contento, pronunciaste mi nombre y sellaste un pacto de amor incondicional entre nosotros dos.

Te echaré mucho de menos (ya lo estoy haciendo) y como yo el resto de sobrinos, hijos de sobrinos y sobre todo tus hermanos y cuñados; sí a esos a los que tanto refunfuñabas, a los que reclamabas tu espacio continuamente. Les gruñiste mucho pero ¡cúanto los has querido! A nosotros en cambio sólo nos dabas tu cariño, tu sonrisa, hasta la propina. Los más pequeños también te lloran y se acordarán con mucho orgullo de su Tío.

Te vas y dejas un vacío no sólo en tu familia sino también en el pueblo que te vio crecer y del que no querías salir. Cuánto te va a echar de menos el “Bilbaíno” en la partida, en las bromas y el cachondeo que os traías a diario.

Podría seguir escribiendo pero me voy a ir despidiendo en estas letras de ti agradeciéndote la gran lección que me has dado de luchar por la vida. Viviste como quisiste y por ello tuviste que luchar mucho. Saliste de muchas por tu tesón y cabezonería, por tus ganas de vivir. Por eso nos ha pillado tan desprevenidos, pensamos que sería una más, que volverías a salir caminando como cuando te dijeron que tras la operación de cadera seguro que no podrías volver a andar.

Ha sido todo muy rápido por eso necesito escribirte y seguir llorándote. Es verdad que a medida que pasan los minutos, los segundos… los recuerdos positivos se van sedimentando en mi corazón, se alejan ya los hospitales, tratamientos… porque así te voy a recordar, sonriendo eternamente.

Querido tío, nos “vemos” en la siguiente “Tiada-Primada”, en la Primera Comunión de Celia… nos vemos dentro de un rato. Te quiero para siempre.

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Que 20 años no es nada…

Que 20 años no es nada…

Seguramente cuando este escrito salga a la red tú estés ya fuera de los focos, de los aplausos y las sonrisas de este domingo y lunes pasado. Ha concluido el espectáculo, lo novedoso y la puesta en escena de tantas y tantas horas dedicadas a preparar este evento. Pero tú, educador y educadora de Cauce, seguirás al pie del cañón, dando ese 100% rutinario, del que da sin esperar nada a cambio, tan solo la satisfacción del trabajo bien hecho, de haber podido sensibilizar a alguien.

Se acaba el tiempo de la puesta en escena, de la aglomeración de personas deseosas de conocerte. Vuelve la rutina, la de esos chicos y chicas que han hecho posible que esto sea una realidad, y a los que con tanto celo guardas en el anonimato público pero que bombean tu corazón.

Recoges todo el material, cruzas sonrisas con tus Compañeros con la sensación de que son algo más que compañeros, que se han ganado tu aprobación, tu cariño… con su estar ahí, siempre están ahí. Así se formó la identidad de este Programa Cauce, proporcionada en cada abrazo, en cada mirada, en cada beso… que se transmiten a cada persona que acude a vosotros, sea el motivo que sea, simplemente van.

Gracias por el trabajo bien hecho. Porque pese a toda esta visibilización del trabajo de estos días, habéis seguido dando el callo, sin bajar ni un ápice ni la guardia ni la ilusión en vuestra labor rutinaria. Hoy ya no hay bambalinas, pero recordad a la cantidad de gente que habéis sido capaces de movilizar, de tocar en lo más profundo de sus corazones.

Recoged sin prisas, deteneros en cada detalle de lo realizado. Recrearos en cada sonrisa, en cada aplauso recibido. Miraros y reconoceros cada uno de vosotros en lo que sois, en lo que forjáis cada día en vuestro trabajo, cada semana, cada mes, cada año…

El mundo os necesita, la ciudad de León os necesita. Lejos ya de esos aplausos. En vuestra labor callada del día a día, en el acompañar vidas, en la sonrisa, en la acogida…

Son muchas vidas las que acompañar. Yo hoy sólo quiero agradecer la vuestra.

Muerte, ¿dónde tu victoria?

Muerte, ¿dónde tu victoria?

1 Cor 15. 55 “¿dónde está, muerte, tu victoria?” Empiezo con una cita bíblica una reflexión ante la consternación por lo acontecido la pasada tarde en las Ramblas de Barcelona. Rompo una lanza, no violenta, en favor de las religiones, sobre las que tanto se polemiza, a las que tanto se machaca y persigue, y de la que tantos personajes a lo largo de la historia se han aprovecho del desconocimiento, del miedo o de una fe infante de tantos feligreses.

La religión proviene del término “religere” que significa “unir”. Una unión que no implica ni sumisión ni dependencia sino la relación entre partes. Las religiones han sido utilizadas y empleadas con fines no siempre legítimos, no con la intención de sus fundadores o de sus textos revelados, y en la mayor parte encerradas en la mitología que no acompaña a la unión, sino al temor o al reducto.

Si a esto añadimos una falta de interés por las preguntas últimas (yo diría que son las primeras) sobre el sentido de la vida que cada persona debe plantearse en su vida, y que la filosofía ayuda a plantear; nos quedamos en un mundo fatuo, vanidoso y que camina hacia la deriva de no se sabe bien qué. Estamos a merced de intereses económicos y consumistas que han aniquilado los criterios éticos por los que se regían las culturas: “honor” gritaba el Rey Arturo a los Caballeros que le seguían libremente. ¿Dónde quedan nuestros intereses? ¿Dónde la comunidad que se preocupaba por el que estaba al lado? Ahora no nos conocemos ni en el bloque de vecinos en el que vivimos.

Insisto en la reinvidicación de la filosofía, la religión, el  arte, la música, la poesía… en la enseñanza, sea pública, privada o concertada. Una educación plural que nos permita poder enriquecernos en vocabulario, ideas, seguridad, política… en saber interpretar lo que nos rodea para que no nos abrume ni nos apabulle, para saber qué hacer con nuestras vidas.

Debemos ser efectivos técnicamente para poder ser competentes en nuestros trabajos, pero también con capacidad para pensar y expresar un mundo diferente, en el que quien piensa distinto a mí no es mi enemigo sino que diverge y debo poder entablar diálogo con él para enriquecernos mútuamente.

Estoy dispuesto y sigo tratando de enriquecerme en un mundo en el que la imagen y la opinión de unos pocos no me obnubile, te animo a hacer lo mismo. Piensa lo que quieras y cuando tengas un rato lo hablamos.

Ecos de Semana Santa

Ecos de Semana Santa

Ya ha concluido la Semana Santa y vuelven las mismas cantinelas de siempre, las que precedieron el Domingo de Ramos y concluyen tras el Domingo de Resurrección.

La principal queja parece venir de la “ocupación” de las calles por parte de papones, cofrades, pasos, bandas musicales… que durante esta semana procesionan con mayor o menor devoción (cada uno la suya) por la ciudad de León. Estas procesiones son catequesis o explicaciones de lo que ocurrió hace 1984 años en las calles de Jerusalén, en las que se pueden ver el calvario que tuvo que padecer Jesús de Nazaret. Hasta aquí creo que esto es válido, tanto para creyentes como para los que no lo son.

Las procesiones vienen organizadas por distintas cofradías (creo que 16 en León) cuyo fin no es la procesión en sí misma sino el bien social; para eso se instituyeron, llegando con sus actos a donde el Estado no llega, o no quiere llegar. Las cofradías surgen para ocuparse de los más necesitados, de aquellos que necesitan de su acción social.

Bien es cierto que las calles se llenan y que se “distorsiona” el tránsito habitual, pero ¿no ocurre lo mismo cada vez que hay un partido de Champions? ¿No sucede lo mismo cuando se celebra una maratón popular o de competición? Las calles se cortan durante un tiempo, durante unas fechas; y en detrimento del fútbol he de decir que normalmente acuden a esos eventos desalmados, cabestros, que se dedican a destrozar el mobiliario, a insultar a los transeúntes, a las personas de las ciudades que visitan… Eso todavía no lo he visto en ninguna procesión,  al menos en las de León. Las cristianas que enseñan y viven otros valores; porque algunos de esos desalmados sí acuden a otras “procesiones” en las que se destroza mobiliario, se ensucian las calles o acaban a navajazos.

Mi deseo es que todos podamos convivir en espacios comunes, cediendo en cada ocasión al evento que se celebre. Me duele especialmente las anquilosadas críticas desde Izquierda Unida o Podemos o como quiera que se llamen ahora (lo han dejado tan irreconocible que no me puedo  identificar en ninguno) en contra de la Navidad, de la Semana Santa, la Enseñanza Religiosa (que no católica)… en un lenguaje demasiado trasnochado. Es cierto que toda crítica es buena pero adaptada a su tiempo y con el fin de mejoría.

Estos eventos dan a conocer las ciudades, dan beneficios a los hosteleros, sensibilizan a personas, alegran a otras muchas… Dejemos y aboguemos por un espacio público, tópos koiné, en el que poder ser dialogantes y respetuosos.

 

La insoportable levedad del ser

No va a ser esta entrada un análisis o comentario al fantástico libro, de igual nombre, de Milan Kundera; pero sí lo tomo prestado para poder iniciar estas palabras.

Hoy no es un día cualquiera, puesto que hace ya un lustro Kronos se detuvo y pasó a ser menos importante en la vida de una familia. Es cierto que sigue con su transitar, con su paso meticuloso, lento pero firme, segundo a segundo. Hace cinco años experimentamos la levedad del ser.

Son muchas las experiencias de enfermedad, de debilidad que durante nuestras vidas experimentamos, pero cuando Thanatos viene a visitarnos de cerca el tiempo se para. Llega entonces Aión y todo se detiene, el tiempo no corre, nos pitan los oídos, nos paralizamos y ralentizamos, nos hablan y casi no podemos escuchar. Experienciamos la parte más humana, la más débil en ese Aión, y de ahí no podemos escapar; nos perseguirá siempre, porque Kronos no cura, simplemente pasa.

Mediante Kronos vemos crecer a nuestros hijos, seguimos yendo a nuestros trabajos, o esperamos a que pase el día a día con el único consuelo de sentirnos útiles. Pero permanecemos en el Aión, en ese recuerdo, en ese pensar, en ese legado que Thanatos jamás nos podrá arrebatar. Por momentos se vuelve insoportable pero nos acompañará durante nuestra vida con la esperanza de poder llegar al Aidón, al tiempo eterno en el que confiamos. Los cristianos lo llamamos Resurrección, Paraíso, y allí nos esperamos volver a encontrar con nuestros seres más queridos, aquellos que nos hicieron sentir cada Aión en nuestra vida, de los que seguimos bebiendo, sintiendo, riendo.

Hoy Kronos me entristece en la insoportable levedad de hace cinco años, me hace recordar más momentos de levedad de otros seres; pero no podrá arrebatarme el Aión de todos ellos, de uno hoy en especial. Confío en el Aidón del reencuentro y la sonrisa. Un abrazo enorme.

Amanece, que no es poco

En este tiempo de estío que se está alargando, a la par se está instalando un hastío político. Se ve, se escucha y se siente la bajeza de aquellos que, voluntariamente, se han presentado para ser elegidos en la tarea de representar a los españoles en la labor política.

Tras insultos, vejaciones y calamidades se abre un nuevo panorama, que personalmente no lo hubiese elegido, pero me parece que puede ser ilusionante. En primer lugar porque nunca antes, en nuestra joven y débil democracia, se había presentado un planteamiento similar. Tres partidos para dar gobierno y estabilidad y una oposición que también debe contribuir a que esto ocurra. Son momentos para mirar atrás, al pasado de la civilización occidental, a nuestros “padres” griegos y romanos, a la instauración del dia-logos (no del imperativo categórico). Es vital recuperar la palabra, las ideas, la conversación en la que nadie pierde nada y nadie impone nada.

Ha de ser el momento de los grandes pactos: educación, sanidad… en el que exista un consenso total y se les dé la mayoría de edad, independencia y emancipación para que ningún partido político con mayoría vuelva a derogar una ley de esas ramas. La educación para profesores y maestros, la sanidad para médicos, enfermeros, ats…

Poco importa si se promete o jura ante una Biblia, el Corán, la Constitución, o un cómic de Mortadelo y Filemón. En la simbología ha de estar también lo que representa ese juramento. Si es ante algo sagrado para el que lo hace que lo cumpla y si no que se redima de sus pecados y se vaya a purgar sus penas, que deje sitio a quien sí pueda y quiera comprometerse con el Estado, con las personas.

Un último deseo, que aquellos y aquellas que se sienten en el Congreso o Senado honren el escaño para el que han sido elegidos. Dejemos de ser rufianes, demagogos, dejemos de insultar cuando dicen algo que no es de nuestra cuerda. Dejemos de utilizar la palabra para producir risas o ser líder en redes sociales o portada en los medios de comunicación social.

Es momento de ponerse la funda, el delantal, el casco… y ponerse a trabajar “señorías” y de ganarse el sustento que tan cómodamente se han ido cobrando a costa de nada.

Se abren tiempos apasionantes, no los desaprovechen.

Y llegaron los 40

Y llegaron los 40

¿Ya son 40 o todavía son 40?

Ya son 40 y recuerdo aquellos inicios a la vida en mi Ciñera querida, quemando zapatillas, chándals, devorando bocadillos, la piscina, practicar cualquier deporte en cualquier calle, en cualquier rincón… todo el día jugando, todo el día en la calle. Ni la nieve nos detenía, ni la mojadura matutina, llegaría otra vespertina.

Así fui creciendo con una sonrisa de oreja a oreja, bajo los cuidados de mi madre y mi padre, una en casa el otro llegando de la mina y con la escalera y el “socio” yéndose a reparar las farolas estropeadas en el pueblo. Todo con la complicidad de mi hermano querido. Después llegaría mi hermana, un tiempo después. Je, je.

Mi abuelo se fue temprano pero aún recuerdo su paz (creo que he heredado mucho de él) y también el primero de mis amigos. ¡Qué duro es perder a una persona cuando la quieres tanto y estás despertando a la vida! Por desgracia luego, me tuve que despedir de otro, cuanta pena en el corazón. La lista se amplia al resto de abuelos, tíos, un primo, a mi suegro (¡qué poco te pude disfrutar y cuánto aprendí de ti!) Esto también es vida, no es agradable, pero es Vida.

El chavalín de Ciñera salió a experimentar por el mundo. Cuatro años muy buenos, agradables y que forjaron a la persona que soy hoy en el Seminario San Froilán de León, finalmente no cuajó la vocación sacerdotal y sí la matrimonial.

Tardaste en llegar, pero cuando lo hiciste lo iluminaste todo. Tu mirada, tu sonrisa, todo tu ser. Te quiero mucho esposa mía. Paso a paso, creamos esta familia que hoy nos colma con estos dos soles que nos dan tanta alegría cada día.

En los estudios racaneé un poco hasta encontrar mi amor por la filosofía y cuando creí que ya había concluido mi formación, apareció Teresa Oñate para que me enamorara más de la filosofía. Para hacerme descubrir que la relación entre docente y alumno puede ser de auténtica phylia, que se mantiene y se afianzará más con el doctorado pendiente. Gracias por presentarme a Vattimo, a su persona y su pensamiento.

Gracias a la fe, a la religión y a cuantas personas habéis estado ahí. Empezando por Florentino, el cura de Ciñera, a quienes compartimos catequesis en el pueblo, la pastoral juvenil en el Arziprestazgo…

Todavía 40 porque hay muchos proyectos por cumplir. El primero seguir disfrutando de la familia, en toda su amplitud. Seguir profundizando la vida y la fe desde el GR, el matrimonio desde los Equipos de Nuestra Señora…

Seguir en la música que tanto me está dando. Quien me iba a decir que mi compañera de pupitre iba a dar clase de solfeo a mi hijo y que su compañero en la Escuela de Música de la Robla iba a motivarme para iniciarme en el mundo del bajo eléctrico, la ilusión de su hermano y del resto de profes que crean un clima especial que engancha, que hace que cada año haya más matrículas más entusiasmo e ilusión. Gracias a Klinkervan por elegirme para continuar su proyecto, larga vida al Rock & Roll, y que debutara en Ciñera.

Gracias a la vida que me ha dado tanto, me ha dado tanto, y me dará tanto. El último gran regalo, Leo, el recién llegado, querido y deseado. Cuánta paz cuando te cojo en mis brazos o te veo en los de tus padres, tíos, tías…

En fin, gracias a todos los que os asomáis a estas letras cada vez que la motivación e inspiración me llega. Os espero al menos 40 años más.