La semana pasada asistí al VIII Congreso de Filosofía de la SAF (Sociedad Académica de Filosofía) que se celebró en Barcelona desde el lunes 24 al sábado 29 de abril. En esta entrada voy a escribir sobre las experiencias académicas, lo emocional lo voy a dejar para otro momento.

En el Congreso hubo un total de 202 comunicaciones y ponencias entre doctorandos, doctores y profesores, divididas en diferentes temáticas: filosofía de la historia, feminismo, ontología de la actualidad, un tiempo estético, refugiados en Tierra de Nadie… El elenco y nivel ha sido muy elevado acudiendo representantes de las principales facultades de filosofía del territorio español. Este Congreso sirvió para que la SAF rindiera un homenaje a Eugenio Trías, a los cinco años de su fallecimiento, y acudimos a la Universitat Pompeu Fabra para reflexionar sobre aspectos de su amplia y rica obra.

Entre todo esto aparezco yo, un chavalito de Ciñera, educador social en León, que dedica cuatro días de sus vacaciones a seguir avanzando en su hobbie, la filosofía. Dentro del recorrido de mi afición estoy en la etapa de doctorado y la asistencia a Congresos. Este chavalito quería haber presentado una comunicación al Congreso pero un error en el formato de entrega me relegó a “simple” asistente. ¡Qué grande parece todo esto con tanta gente acostumbrada a caminar firme sobre ese enorme jardín!

En la primera comunicación me sentí pequeñito por el nivel que mostró el comunicador pero a medida que el tiempo transcurría me iba sintiendo cada vez mejor, más a gusto. A ello contribuyó el paseo y café que tuve el placer de compartir con Francesc Torralba  por la Universidad de Barcelona y barrios colindantes.

El nivel académico que tiene la filosofía en este país es muy grande, la capacidad de reflexión, de análisis de la realidad, de crítica es muy potente; por eso no me extraña que se quieran cargar la filosofía del currículum escolar en la ESO. La filosofía incomoda a quien no quiere escuchar o a quien le puede decir esto que está haciendo o diciendo no es del todo cierto, o justo o ético o…

A partir del gran bagaje de conocimientos que me he traído lo que más destaco es el nivel humano que me ha provocado unas ganas tremendas de seguir estudiando la filosofía, aún sabiendo que es un camino que no tiene fin. ¡Se es estudiante de filosofía para toda la vida! Profesores que llevan toda su vida enseñando y que desean seguir aprendiendo, que te preguntan y les interesa lo que tú haces, que se toman una cerveza o comparten el momento de la comida contigo. Profesores que se convierten en maestros. De entre todos ellos destaco a mi maestra, Teresa Oñate, alma mater del Congreso y que ha sido capaz de movilizar nuevamente a sus alumnos y que sean capaces de mimar hasta el último detalle. ¡Enhorabuena compañeros!

En todo esto ha tenido cabida un chavalito de Ciñera que sin grandes pretensiones sigue persiguiendo sueños. Por ello, te animo a ti, lector o lectora de esta entrada, a que sigas persiguiendo los tuyos; que seas un chavalito o una chavalita de…

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