La espesura del bosque

La espesura del bosque

Siempre me han llamado la atención los bosques por esa especie de misterio y de fascinación que me transmiten. Cuando te adentras en ellos parece que el tiempo se detiene, que entras en otra dimensión de la que no tienes el control. En días soleados te abrigan y dan sombra, una sensación de alivio ante el calor persistente. En días de lluvia te puedes guarecer, aunque sea de un modo parcial.

Una vez que te vas adentrando pierdes la referencia de la entrada y de salida, te encuentras inmerso en la nada, rodeado de naturaleza, respirando aire puro, aislado. Pero en este éxtasis natural también aparecen los agobios, las incertidumbres… tienes que decidir si volver hacia atrás o seguir caminando hasta hallar a una referencia, un espacio en el que orientarnos. Ese espacio, el <<lichtung>> (el claro del bosque de Heidegger) se ve como un ámbito abierto por el que se adentran los rayos de luz, o la lluvia, la mirada hacia lo otro, hacia el cielo. El lichtung nos aligera de la carga, nos hace ver el bosque de otra forma, el espacio que nos permite ver de otra manera.

Hoy en día son muchos los bosques espesos en los que nos adentramos cada día, cada mañana. En nuestros trabajos, en los que no vemos nada más que espesura; en las ciudades en las que vivimos, con enormes edificios que nos atrapan; en nuestras familias, en las que vemos más dificultades y enfermedades que virtudes y alegrías.

El lichtung no siempre es espacio físico, a veces son personas que nos iluminan, que nos alientan, que nos ayudan a ver el espacio y el tiempo de otra manera. Piensa en cuántos momentos de lichtung dejas pasar cada día, cuantas personas o claros en el bosque no vemos por ir deprisa, por encerrarnos en nuestra espesura sin querer avanzar, detenidos en la misma historia, en la misma problemática, en el no avanzar. Puede que sea un estar acomodado en esta situación y no querer salir, o ni siquiera planteártelo.

Te invito a buscar tu lichtung, a encontrarlo, y a que te ayude a ver el bosque de otra manera. ¿Aceptas?

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Un chavalito de Ciñera

Un chavalito de Ciñera

La semana pasada asistí al VIII Congreso de Filosofía de la SAF (Sociedad Académica de Filosofía) que se celebró en Barcelona desde el lunes 24 al sábado 29 de abril. En esta entrada voy a escribir sobre las experiencias académicas, lo emocional lo voy a dejar para otro momento.

En el Congreso hubo un total de 202 comunicaciones y ponencias entre doctorandos, doctores y profesores, divididas en diferentes temáticas: filosofía de la historia, feminismo, ontología de la actualidad, un tiempo estético, refugiados en Tierra de Nadie… El elenco y nivel ha sido muy elevado acudiendo representantes de las principales facultades de filosofía del territorio español. Este Congreso sirvió para que la SAF rindiera un homenaje a Eugenio Trías, a los cinco años de su fallecimiento, y acudimos a la Universitat Pompeu Fabra para reflexionar sobre aspectos de su amplia y rica obra.

Entre todo esto aparezco yo, un chavalito de Ciñera, educador social en León, que dedica cuatro días de sus vacaciones a seguir avanzando en su hobbie, la filosofía. Dentro del recorrido de mi afición estoy en la etapa de doctorado y la asistencia a Congresos. Este chavalito quería haber presentado una comunicación al Congreso pero un error en el formato de entrega me relegó a “simple” asistente. ¡Qué grande parece todo esto con tanta gente acostumbrada a caminar firme sobre ese enorme jardín!

En la primera comunicación me sentí pequeñito por el nivel que mostró el comunicador pero a medida que el tiempo transcurría me iba sintiendo cada vez mejor, más a gusto. A ello contribuyó el paseo y café que tuve el placer de compartir con Francesc Torralba  por la Universidad de Barcelona y barrios colindantes.

El nivel académico que tiene la filosofía en este país es muy grande, la capacidad de reflexión, de análisis de la realidad, de crítica es muy potente; por eso no me extraña que se quieran cargar la filosofía del currículum escolar en la ESO. La filosofía incomoda a quien no quiere escuchar o a quien le puede decir esto que está haciendo o diciendo no es del todo cierto, o justo o ético o…

A partir del gran bagaje de conocimientos que me he traído lo que más destaco es el nivel humano que me ha provocado unas ganas tremendas de seguir estudiando la filosofía, aún sabiendo que es un camino que no tiene fin. ¡Se es estudiante de filosofía para toda la vida! Profesores que llevan toda su vida enseñando y que desean seguir aprendiendo, que te preguntan y les interesa lo que tú haces, que se toman una cerveza o comparten el momento de la comida contigo. Profesores que se convierten en maestros. De entre todos ellos destaco a mi maestra, Teresa Oñate, alma mater del Congreso y que ha sido capaz de movilizar nuevamente a sus alumnos y que sean capaces de mimar hasta el último detalle. ¡Enhorabuena compañeros!

En todo esto ha tenido cabida un chavalito de Ciñera que sin grandes pretensiones sigue persiguiendo sueños. Por ello, te animo a ti, lector o lectora de esta entrada, a que sigas persiguiendo los tuyos; que seas un chavalito o una chavalita de…