Amanece, que no es poco

En este tiempo de estío que se está alargando, a la par se está instalando un hastío político. Se ve, se escucha y se siente la bajeza de aquellos que, voluntariamente, se han presentado para ser elegidos en la tarea de representar a los españoles en la labor política.

Tras insultos, vejaciones y calamidades se abre un nuevo panorama, que personalmente no lo hubiese elegido, pero me parece que puede ser ilusionante. En primer lugar porque nunca antes, en nuestra joven y débil democracia, se había presentado un planteamiento similar. Tres partidos para dar gobierno y estabilidad y una oposición que también debe contribuir a que esto ocurra. Son momentos para mirar atrás, al pasado de la civilización occidental, a nuestros “padres” griegos y romanos, a la instauración del dia-logos (no del imperativo categórico). Es vital recuperar la palabra, las ideas, la conversación en la que nadie pierde nada y nadie impone nada.

Ha de ser el momento de los grandes pactos: educación, sanidad… en el que exista un consenso total y se les dé la mayoría de edad, independencia y emancipación para que ningún partido político con mayoría vuelva a derogar una ley de esas ramas. La educación para profesores y maestros, la sanidad para médicos, enfermeros, ats…

Poco importa si se promete o jura ante una Biblia, el Corán, la Constitución, o un cómic de Mortadelo y Filemón. En la simbología ha de estar también lo que representa ese juramento. Si es ante algo sagrado para el que lo hace que lo cumpla y si no que se redima de sus pecados y se vaya a purgar sus penas, que deje sitio a quien sí pueda y quiera comprometerse con el Estado, con las personas.

Un último deseo, que aquellos y aquellas que se sienten en el Congreso o Senado honren el escaño para el que han sido elegidos. Dejemos de ser rufianes, demagogos, dejemos de insultar cuando dicen algo que no es de nuestra cuerda. Dejemos de utilizar la palabra para producir risas o ser líder en redes sociales o portada en los medios de comunicación social.

Es momento de ponerse la funda, el delantal, el casco… y ponerse a trabajar “señorías” y de ganarse el sustento que tan cómodamente se han ido cobrando a costa de nada.

Se abren tiempos apasionantes, no los desaprovechen.

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