Y llegaron los 40

Y llegaron los 40

¿Ya son 40 o todavía son 40?

Ya son 40 y recuerdo aquellos inicios a la vida en mi Ciñera querida, quemando zapatillas, chándals, devorando bocadillos, la piscina, practicar cualquier deporte en cualquier calle, en cualquier rincón… todo el día jugando, todo el día en la calle. Ni la nieve nos detenía, ni la mojadura matutina, llegaría otra vespertina.

Así fui creciendo con una sonrisa de oreja a oreja, bajo los cuidados de mi madre y mi padre, una en casa el otro llegando de la mina y con la escalera y el “socio” yéndose a reparar las farolas estropeadas en el pueblo. Todo con la complicidad de mi hermano querido. Después llegaría mi hermana, un tiempo después. Je, je.

Mi abuelo se fue temprano pero aún recuerdo su paz (creo que he heredado mucho de él) y también el primero de mis amigos. ¡Qué duro es perder a una persona cuando la quieres tanto y estás despertando a la vida! Por desgracia luego, me tuve que despedir de otro, cuanta pena en el corazón. La lista se amplia al resto de abuelos, tíos, un primo, a mi suegro (¡qué poco te pude disfrutar y cuánto aprendí de ti!) Esto también es vida, no es agradable, pero es Vida.

El chavalín de Ciñera salió a experimentar por el mundo. Cuatro años muy buenos, agradables y que forjaron a la persona que soy hoy en el Seminario San Froilán de León, finalmente no cuajó la vocación sacerdotal y sí la matrimonial.

Tardaste en llegar, pero cuando lo hiciste lo iluminaste todo. Tu mirada, tu sonrisa, todo tu ser. Te quiero mucho esposa mía. Paso a paso, creamos esta familia que hoy nos colma con estos dos soles que nos dan tanta alegría cada día.

En los estudios racaneé un poco hasta encontrar mi amor por la filosofía y cuando creí que ya había concluido mi formación, apareció Teresa Oñate para que me enamorara más de la filosofía. Para hacerme descubrir que la relación entre docente y alumno puede ser de auténtica phylia, que se mantiene y se afianzará más con el doctorado pendiente. Gracias por presentarme a Vattimo, a su persona y su pensamiento.

Gracias a la fe, a la religión y a cuantas personas habéis estado ahí. Empezando por Florentino, el cura de Ciñera, a quienes compartimos catequesis en el pueblo, la pastoral juvenil en el Arziprestazgo…

Todavía 40 porque hay muchos proyectos por cumplir. El primero seguir disfrutando de la familia, en toda su amplitud. Seguir profundizando la vida y la fe desde el GR, el matrimonio desde los Equipos de Nuestra Señora…

Seguir en la música que tanto me está dando. Quien me iba a decir que mi compañera de pupitre iba a dar clase de solfeo a mi hijo y que su compañero en la Escuela de Música de la Robla iba a motivarme para iniciarme en el mundo del bajo eléctrico, la ilusión de su hermano y del resto de profes que crean un clima especial que engancha, que hace que cada año haya más matrículas más entusiasmo e ilusión. Gracias a Klinkervan por elegirme para continuar su proyecto, larga vida al Rock & Roll, y que debutara en Ciñera.

Gracias a la vida que me ha dado tanto, me ha dado tanto, y me dará tanto. El último gran regalo, Leo, el recién llegado, querido y deseado. Cuánta paz cuando te cojo en mis brazos o te veo en los de tus padres, tíos, tías…

En fin, gracias a todos los que os asomáis a estas letras cada vez que la motivación e inspiración me llega. Os espero al menos 40 años más.

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