Me gusta el resultado electoral

Me gusta el resultado electoral

Hoy que todo el mundo está protestando por el resultado de las elecciones del 26 de junio, que nadie vota al PP pero tiene la mayoría de votos, que nadie vota al PSOE pero sigue siendo el segundo partido más votado, que no se entiende por qué la confluencia de Unidos y Unidas Podemos no ha ganado más votos, si Ciudadanos ha obrado bien o mal, la ley d`Hont… quiero decir que a mí, me gusta lo que ha pasado en este país.

No me he vuelto loco, los que me conocéis sabéis que ya lo estoy. Es cierto que no estaba muy ilusionado con las elecciones porque el partido al que siempre voté y me afilié ha perdido el norte y no le he votado porque no sé dónde estaba, perdido en la marabunta. No me ha hecho ilusión que el PP ganara las elecciones puesto que no estoy de acuerdo con su manera de hacer política. Pero lejos del enfado pueril, del cabreo de los que fueron o no fueron a votar, de los que creen que esto no es democracia… NO ESTOY DE ACUERDO. Tenemos un perfil democrático en el que nos hemos expresado y en el que hemos elegido a los que nos representan, o no hemos encontrado a quien lo haga y por ello hemos votado en blanco o nulo, o simplemente no nos ha apetecido ir a votar. Todo esto es democracia.

Estamos acostumbrados a que todo tiene que ser como deseamos, desde pequeños nos protegen nuestros padres y lo dan todo por nosotros, pero llega un momento en el que los demás entran en escena. Con sus rabietas, más altos o bajos, guapos o feos, rubios, morenos, gays, lesbianas, heteros… Y con ello tenemos que aprender a convivir. Los vecinos que dan portazos, que gritan, que hacen el amor cada noche, que nos saludan o nos ignoran…

Es un tiempo nuevo e ilusionante en la política porque ahora toca a los “elegidos” ejercer aquello para lo que se han presentado y para lo que han sido votados, para trabajar en la política. Han de ponerse la funda del trabajo y comenzar a hacer callo, a hablar, pactar, ceder… y todo ello sin mayorías. Esto ocurre en nuestro día a día, con compañeros, jefes, trabajadores, esposos y esposas, hijos e hijas… Se trata de cumplir lo prometido pero dialogando porque no lo puedo hacer todo según mi receta, no han podido conseguir todos los ingredientes para sus recetas. Necesitan de la despensa de unos y de otros.

Esto señores y señoras, es la política, y no el apoltronarse en unos cómodos sillones en Congreso y Senado. Bienvenidos a un pequeño entresijo de la vida real, a la que cada español y española “acuden” cada día. Les deseo a todos un BUEN TRABAJO.

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Kronos, Aión y Aidión

Kronos, Aión y Aidión

La presencia del pensamiento griego en nuestra vida contemporánea sigue estando palpable. Es mucho el legado que los pensadores griegos nos han dejado para la posteridad. La mitología les ayudaba a explicar el mundo, hoy los mitos los hemos adjudicado a “heroes” de pantalón corto corriendo tras un balón.

La concepción del tiempo que ha perdurado y que todos tenemos más presente es la de Kronos. Kronos es un titán, no llega a ser un dios del Olimpo, pero sí un titán que devora todo (incluidos sus hijos) por conservar el poder. Este es nuestro tiempo, por el que nos regimos, el cronómetro que nos persigue cada día al levantarnos. El segundero que va matando segundo a segundo para lograr llegar al minuto, a la hora… Para Kronos lo importante es el avanzar, conseguir un objetivo para ir a por otro, nunca se sacia, nunca se agota en su voracidad. Es el tiempo de la muerte y del movimiento.

 

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El Aidión, es por el contrario, el tiempo eterno visto desde la vista incondicionada. El Aidión es la vida en su plenitud, engloba el pasado, el presente y el futuro en toda su plenitud pues en él no hay distinción temporal.

Entre ambos se sitúa como gran mediado el Aión; que “no pasa ni se fuga, ni corre ni se esfuma, ni avanza ni retrocede, porque no va ni viene, porque nada tiene que ver con el movimiento ni con la carencia” (Teresa Oñate y Zubía: El retorno teológico político de la inocencia p. 31.). Aión tiene que ver con la contemplación de una obra de arte, con el instante en el que dos enamorados se encuentran y el tiempo parece eterno, un momento que parece no tener fin. Aión es el tiempo del instante eterno en el que nos quedamos ensimismados, deleitados…

Tengamos presente a esta triada de temporalidad en nuestra vida y tengamos más experiencia de Aión y no nos dejemos llevar tanto por el Kronos.

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