Yo confieso…

Yo confieso…

que  desde el año pasado he estado impartiendo clases de Religión Católica, el curso pasado en la Enseñanza Pública y el presente en la Enseñanza Concertada. Yo confieso que en ningún momento requerí la partida de bautismo, ni un certificado de la Primera Comunión, ni de la Confirmación, ni obligué a nadie a ir a Misa los domingos, ni a confesarse, ni siquiera rezamos en clase. Simplemente impartí una asignatura en la que lo más gratificante que he escuchado es: “nos ayudas a pensar”.

Queridos demagogos que pretenden que la Religión salga de la Escuela por fútiles razones. ¿Es tan complicado dejar pensar a los jóvenes, a los niños? ¿Es tan abominable dejar un espacio a la espiritualidad de cada uno y que cada cual decida después sobre qué hacer pensar o sentir en su vida? ¿Sería conveniente que los niños que no crean en las matemáticas dejen de estudiarlas, los que crean que leer y escribir no les va a servir de nada dejen de estudiar Lengua y Literatura? ¡Ah, no que eso sirve para la vida! Claro para que te den bien la vuelta en el supermercado o para poder hablar bien y ser un youtuber, o influencer. ¿No estaremos cayendo en el Utilitarismo? Lo que es útil vale y lo que no, lo desecho. Cuánto riesgo conlleva esto, puro consumismo.

Me ha preocupado desde hace un tiempo la pérdida en el Currículum Escolar de asignaturas como filosofía, dibujo, arte, música… precisamente las asignaturas que nos ayudan a pensar lo abstracto, a imaginar nuevos mundos, a crear nuevos espacios… ¿Se imaginan a un Aristóteles al que sólo le hubiesen permitido trabajar en algo práctico? ¿O a Leonardo da Vinci sin la capacidad de pensar, diseñar, crear? Y estos son dos de los que han destacado pero cuantas personas habrán dedicado su tiempo a imaginar, idear nuevos proyectos y objetivos y no están en los libros de historia ni en los Premios Nobel.

Los gobiernos de turno (no he querido ni mirar que número será la siguiente reforma educativa) no se preocupan por la educación sino por los votos y por tratar de desbaratar todo lo hecho con anterioridad. ¿Por qué sólo ocurre esto con la Educación? Porque es muy importante y básica, porque mueve y remueve conciencias, y porque conviene dejar las mentes adormecidas y dedicadas a lo útil, a lo práctico… no sea que a ciertas personas les dé por pensar que el sistema ejecutivo, legislativo o judicial pueda ser diferente y haya que bajarse del carro. Cada vez llegan a “ese gobierno” personas “sin experiencia de calle” sin trabajar en empresa privada o pública, rápidamente sentadas en sillones con la capacidad de decidir pero a las que se les dice que no pueden hacer nada, que las cosas son así.

Pues bien, reivindico que las cosas pueden ser así, o asá. Que siempre hay posibilidad de cambio y que todo es un ponerse en camino. Los cristianos de esto sabemos mucho porque la fe nos exige plantearnos dudas y seguir adelante, confiar, fiarnos y seguir pidiendo y transformando la sociedad. Es cierto que cometemos errores pero son más los aciertos, lejos, eso sí, de las parrillas de los medios de comunicación.

La religión puede salir o no de la Escuela pero estará siempre en la vida. Se han preguntado quién sigue sustentando el llamado Tercer Sector. Sí, el de las personas que no tienen tantos recursos y que siempre se han acercado a la Iglesia a pedir ayuda. ¿Por qué confiarán en quien se acerca a ellos y no en los que más tienen? ¿Por qué los que menos tienen confían más en la Iglesia y los que más tienen quieren “deshacerse” de ella? Un cristiano que se acerca a un “débil” siempre es acogido, confía en él. Un cristiano que se acerca a un rico o poderoso hace desconfiar, porque le va a interpelar.

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A mí tío y padrino

Querido Juan:

Que rápido te has ido, todavía no acabamos de creernos que no hayas podido ganar esta batalla, que no vayas a estar más entre nosotros y hayas emprendido el camino hacia el Padre, a volver a estar con tus padres y seres queridos a los que nos dirigimos sin verlos, desde nuestro amor incondicional. Como me dijo estos días un gran amigo “seguro que ahora os escuchará perfectamente”. Pues por eso te escribo, para que me leas y me oigas.

Mis padres te eligieron para que fueras mi padrino y no puedo estar más orgulloso de esa decisión. Te recuerdo en cada una de las celebraciones, siempre en la distancia,  apoyado en tu cacha, siempre…. sonriendo. Y ahí te seguiré viendo cada día, en la distancia, con tu sonrisa. Ahora toca sentirte de otro modo, ya no te podré abrazar y besar. Recuerdo cuando te propuse ser mi padrino de confirmación y me dijiste que sí, dudaban de si serías capaz, si entenderías. Cuando me adentré en el pasillo y encontré tu sonrisa, tu mano sobre en mi hombro y caminamos juntos henchidos,con la mirada alta, altaneros y mi corazón loco de contento, pronunciaste mi nombre y sellaste un pacto de amor incondicional entre nosotros dos.

Te echaré mucho de menos (ya lo estoy haciendo) y como yo el resto de sobrinos, hijos de sobrinos y sobre todo tus hermanos y cuñados; sí a esos a los que tanto refunfuñabas, a los que reclamabas tu espacio continuamente. Les gruñiste mucho pero ¡cúanto los has querido! A nosotros en cambio sólo nos dabas tu cariño, tu sonrisa, hasta la propina. Los más pequeños también te lloran y se acordarán con mucho orgullo de su Tío.

Te vas y dejas un vacío no sólo en tu familia sino también en el pueblo que te vio crecer y del que no querías salir. Cuánto te va a echar de menos el “Bilbaíno” en la partida, en las bromas y el cachondeo que os traías a diario.

Podría seguir escribiendo pero me voy a ir despidiendo en estas letras de ti agradeciéndote la gran lección que me has dado de luchar por la vida. Viviste como quisiste y por ello tuviste que luchar mucho. Saliste de muchas por tu tesón y cabezonería, por tus ganas de vivir. Por eso nos ha pillado tan desprevenidos, pensamos que sería una más, que volverías a salir caminando como cuando te dijeron que tras la operación de cadera seguro que no podrías volver a andar.

Ha sido todo muy rápido por eso necesito escribirte y seguir llorándote. Es verdad que a medida que pasan los minutos, los segundos… los recuerdos positivos se van sedimentando en mi corazón, se alejan ya los hospitales, tratamientos… porque así te voy a recordar, sonriendo eternamente.

Querido tío, nos “vemos” en la siguiente “Tiada-Primada”, en la Primera Comunión de Celia… nos vemos dentro de un rato. Te quiero para siempre.

Que 20 años no es nada…

Que 20 años no es nada…

Seguramente cuando este escrito salga a la red tú estés ya fuera de los focos, de los aplausos y las sonrisas de este domingo y lunes pasado. Ha concluido el espectáculo, lo novedoso y la puesta en escena de tantas y tantas horas dedicadas a preparar este evento. Pero tú, educador y educadora de Cauce, seguirás al pie del cañón, dando ese 100% rutinario, del que da sin esperar nada a cambio, tan solo la satisfacción del trabajo bien hecho, de haber podido sensibilizar a alguien.

Se acaba el tiempo de la puesta en escena, de la aglomeración de personas deseosas de conocerte. Vuelve la rutina, la de esos chicos y chicas que han hecho posible que esto sea una realidad, y a los que con tanto celo guardas en el anonimato público pero que bombean tu corazón.

Recoges todo el material, cruzas sonrisas con tus Compañeros con la sensación de que son algo más que compañeros, que se han ganado tu aprobación, tu cariño… con su estar ahí, siempre están ahí. Así se formó la identidad de este Programa Cauce, proporcionada en cada abrazo, en cada mirada, en cada beso… que se transmiten a cada persona que acude a vosotros, sea el motivo que sea, simplemente van.

Gracias por el trabajo bien hecho. Porque pese a toda esta visibilización del trabajo de estos días, habéis seguido dando el callo, sin bajar ni un ápice ni la guardia ni la ilusión en vuestra labor rutinaria. Hoy ya no hay bambalinas, pero recordad a la cantidad de gente que habéis sido capaces de movilizar, de tocar en lo más profundo de sus corazones.

Recoged sin prisas, deteneros en cada detalle de lo realizado. Recrearos en cada sonrisa, en cada aplauso recibido. Miraros y reconoceros cada uno de vosotros en lo que sois, en lo que forjáis cada día en vuestro trabajo, cada semana, cada mes, cada año…

El mundo os necesita, la ciudad de León os necesita. Lejos ya de esos aplausos. En vuestra labor callada del día a día, en el acompañar vidas, en la sonrisa, en la acogida…

Son muchas vidas las que acompañar. Yo hoy sólo quiero agradecer la vuestra.

Muerte, ¿dónde tu victoria?

Muerte, ¿dónde tu victoria?

1 Cor 15. 55 “¿dónde está, muerte, tu victoria?” Empiezo con una cita bíblica una reflexión ante la consternación por lo acontecido la pasada tarde en las Ramblas de Barcelona. Rompo una lanza, no violenta, en favor de las religiones, sobre las que tanto se polemiza, a las que tanto se machaca y persigue, y de la que tantos personajes a lo largo de la historia se han aprovecho del desconocimiento, del miedo o de una fe infante de tantos feligreses.

La religión proviene del término “religere” que significa “unir”. Una unión que no implica ni sumisión ni dependencia sino la relación entre partes. Las religiones han sido utilizadas y empleadas con fines no siempre legítimos, no con la intención de sus fundadores o de sus textos revelados, y en la mayor parte encerradas en la mitología que no acompaña a la unión, sino al temor o al reducto.

Si a esto añadimos una falta de interés por las preguntas últimas (yo diría que son las primeras) sobre el sentido de la vida que cada persona debe plantearse en su vida, y que la filosofía ayuda a plantear; nos quedamos en un mundo fatuo, vanidoso y que camina hacia la deriva de no se sabe bien qué. Estamos a merced de intereses económicos y consumistas que han aniquilado los criterios éticos por los que se regían las culturas: “honor” gritaba el Rey Arturo a los Caballeros que le seguían libremente. ¿Dónde quedan nuestros intereses? ¿Dónde la comunidad que se preocupaba por el que estaba al lado? Ahora no nos conocemos ni en el bloque de vecinos en el que vivimos.

Insisto en la reinvidicación de la filosofía, la religión, el  arte, la música, la poesía… en la enseñanza, sea pública, privada o concertada. Una educación plural que nos permita poder enriquecernos en vocabulario, ideas, seguridad, política… en saber interpretar lo que nos rodea para que no nos abrume ni nos apabulle, para saber qué hacer con nuestras vidas.

Debemos ser efectivos técnicamente para poder ser competentes en nuestros trabajos, pero también con capacidad para pensar y expresar un mundo diferente, en el que quien piensa distinto a mí no es mi enemigo sino que diverge y debo poder entablar diálogo con él para enriquecernos mútuamente.

Estoy dispuesto y sigo tratando de enriquecerme en un mundo en el que la imagen y la opinión de unos pocos no me obnubile, te animo a hacer lo mismo. Piensa lo que quieras y cuando tengas un rato lo hablamos.

La espesura del bosque

La espesura del bosque

Siempre me han llamado la atención los bosques por esa especie de misterio y de fascinación que me transmiten. Cuando te adentras en ellos parece que el tiempo se detiene, que entras en otra dimensión de la que no tienes el control. En días soleados te abrigan y dan sombra, una sensación de alivio ante el calor persistente. En días de lluvia te puedes guarecer, aunque sea de un modo parcial.

Una vez que te vas adentrando pierdes la referencia de la entrada y de salida, te encuentras inmerso en la nada, rodeado de naturaleza, respirando aire puro, aislado. Pero en este éxtasis natural también aparecen los agobios, las incertidumbres… tienes que decidir si volver hacia atrás o seguir caminando hasta hallar a una referencia, un espacio en el que orientarnos. Ese espacio, el <<lichtung>> (el claro del bosque de Heidegger) se ve como un ámbito abierto por el que se adentran los rayos de luz, o la lluvia, la mirada hacia lo otro, hacia el cielo. El lichtung nos aligera de la carga, nos hace ver el bosque de otra forma, el espacio que nos permite ver de otra manera.

Hoy en día son muchos los bosques espesos en los que nos adentramos cada día, cada mañana. En nuestros trabajos, en los que no vemos nada más que espesura; en las ciudades en las que vivimos, con enormes edificios que nos atrapan; en nuestras familias, en las que vemos más dificultades y enfermedades que virtudes y alegrías.

El lichtung no siempre es espacio físico, a veces son personas que nos iluminan, que nos alientan, que nos ayudan a ver el espacio y el tiempo de otra manera. Piensa en cuántos momentos de lichtung dejas pasar cada día, cuantas personas o claros en el bosque no vemos por ir deprisa, por encerrarnos en nuestra espesura sin querer avanzar, detenidos en la misma historia, en la misma problemática, en el no avanzar. Puede que sea un estar acomodado en esta situación y no querer salir, o ni siquiera planteártelo.

Te invito a buscar tu lichtung, a encontrarlo, y a que te ayude a ver el bosque de otra manera. ¿Aceptas?

Un chavalito de Ciñera

Un chavalito de Ciñera

La semana pasada asistí al VIII Congreso de Filosofía de la SAF (Sociedad Académica de Filosofía) que se celebró en Barcelona desde el lunes 24 al sábado 29 de abril. En esta entrada voy a escribir sobre las experiencias académicas, lo emocional lo voy a dejar para otro momento.

En el Congreso hubo un total de 202 comunicaciones y ponencias entre doctorandos, doctores y profesores, divididas en diferentes temáticas: filosofía de la historia, feminismo, ontología de la actualidad, un tiempo estético, refugiados en Tierra de Nadie… El elenco y nivel ha sido muy elevado acudiendo representantes de las principales facultades de filosofía del territorio español. Este Congreso sirvió para que la SAF rindiera un homenaje a Eugenio Trías, a los cinco años de su fallecimiento, y acudimos a la Universitat Pompeu Fabra para reflexionar sobre aspectos de su amplia y rica obra.

Entre todo esto aparezco yo, un chavalito de Ciñera, educador social en León, que dedica cuatro días de sus vacaciones a seguir avanzando en su hobbie, la filosofía. Dentro del recorrido de mi afición estoy en la etapa de doctorado y la asistencia a Congresos. Este chavalito quería haber presentado una comunicación al Congreso pero un error en el formato de entrega me relegó a “simple” asistente. ¡Qué grande parece todo esto con tanta gente acostumbrada a caminar firme sobre ese enorme jardín!

En la primera comunicación me sentí pequeñito por el nivel que mostró el comunicador pero a medida que el tiempo transcurría me iba sintiendo cada vez mejor, más a gusto. A ello contribuyó el paseo y café que tuve el placer de compartir con Francesc Torralba  por la Universidad de Barcelona y barrios colindantes.

El nivel académico que tiene la filosofía en este país es muy grande, la capacidad de reflexión, de análisis de la realidad, de crítica es muy potente; por eso no me extraña que se quieran cargar la filosofía del currículum escolar en la ESO. La filosofía incomoda a quien no quiere escuchar o a quien le puede decir esto que está haciendo o diciendo no es del todo cierto, o justo o ético o…

A partir del gran bagaje de conocimientos que me he traído lo que más destaco es el nivel humano que me ha provocado unas ganas tremendas de seguir estudiando la filosofía, aún sabiendo que es un camino que no tiene fin. ¡Se es estudiante de filosofía para toda la vida! Profesores que llevan toda su vida enseñando y que desean seguir aprendiendo, que te preguntan y les interesa lo que tú haces, que se toman una cerveza o comparten el momento de la comida contigo. Profesores que se convierten en maestros. De entre todos ellos destaco a mi maestra, Teresa Oñate, alma mater del Congreso y que ha sido capaz de movilizar nuevamente a sus alumnos y que sean capaces de mimar hasta el último detalle. ¡Enhorabuena compañeros!

En todo esto ha tenido cabida un chavalito de Ciñera que sin grandes pretensiones sigue persiguiendo sueños. Por ello, te animo a ti, lector o lectora de esta entrada, a que sigas persiguiendo los tuyos; que seas un chavalito o una chavalita de…

Ecos de Semana Santa

Ecos de Semana Santa

Ya ha concluido la Semana Santa y vuelven las mismas cantinelas de siempre, las que precedieron el Domingo de Ramos y concluyen tras el Domingo de Resurrección.

La principal queja parece venir de la “ocupación” de las calles por parte de papones, cofrades, pasos, bandas musicales… que durante esta semana procesionan con mayor o menor devoción (cada uno la suya) por la ciudad de León. Estas procesiones son catequesis o explicaciones de lo que ocurrió hace 1984 años en las calles de Jerusalén, en las que se pueden ver el calvario que tuvo que padecer Jesús de Nazaret. Hasta aquí creo que esto es válido, tanto para creyentes como para los que no lo son.

Las procesiones vienen organizadas por distintas cofradías (creo que 16 en León) cuyo fin no es la procesión en sí misma sino el bien social; para eso se instituyeron, llegando con sus actos a donde el Estado no llega, o no quiere llegar. Las cofradías surgen para ocuparse de los más necesitados, de aquellos que necesitan de su acción social.

Bien es cierto que las calles se llenan y que se “distorsiona” el tránsito habitual, pero ¿no ocurre lo mismo cada vez que hay un partido de Champions? ¿No sucede lo mismo cuando se celebra una maratón popular o de competición? Las calles se cortan durante un tiempo, durante unas fechas; y en detrimento del fútbol he de decir que normalmente acuden a esos eventos desalmados, cabestros, que se dedican a destrozar el mobiliario, a insultar a los transeúntes, a las personas de las ciudades que visitan… Eso todavía no lo he visto en ninguna procesión,  al menos en las de León. Las cristianas que enseñan y viven otros valores; porque algunos de esos desalmados sí acuden a otras “procesiones” en las que se destroza mobiliario, se ensucian las calles o acaban a navajazos.

Mi deseo es que todos podamos convivir en espacios comunes, cediendo en cada ocasión al evento que se celebre. Me duele especialmente las anquilosadas críticas desde Izquierda Unida o Podemos o como quiera que se llamen ahora (lo han dejado tan irreconocible que no me puedo  identificar en ninguno) en contra de la Navidad, de la Semana Santa, la Enseñanza Religiosa (que no católica)… en un lenguaje demasiado trasnochado. Es cierto que toda crítica es buena pero adaptada a su tiempo y con el fin de mejoría.

Estos eventos dan a conocer las ciudades, dan beneficios a los hosteleros, sensibilizan a personas, alegran a otras muchas… Dejemos y aboguemos por un espacio público, tópos koiné, en el que poder ser dialogantes y respetuosos.